el placer de ser una dama...

La que vaya en el centro que se ponga aquí...

Y esa sensación de mirar arriba y sentirse tan pequeño, de tener la sensación de jugar a ser un grande.

¡Va telón!

Y en ese momento los temblores son buenos síntomas. Si no temblara es que no estaría aquí, estaría en mi casa viendo desde fuera, como siempre hasta ahora. Pero no, las manos tiemblan. Eso es bueno. Significa que estamos aquí. Todas. Juntas. Y levantas la cabeza porque tienes que hacer de altiva pero... estás muerta de miedo y te sientes un ratón entrando en la boca de un gato. Todo tan negro... y el blanco de los palcos parecen los dientes que te van a rematar y los focos de gallinero dos ojos que se te clavan así fuerte. En ese ricnoncito todo se ve diferente...

Desde atrás es todo distinto. Qué pena que no pueda veros las caras, pequeñas. Sólo puedo veros la espalda y cómo movéis los brazos. Qué tranquilidad mirar a mi izquierda y verte, sonriéndome, diciéndome con los ojos que lo estoy haciendo bien, que tranquila, que no pasa nada, que tire para alante, que vas a estar ahí conmigo, que tú me tapas, que no tenga miedo; y a mí no se me ocurre otra cosa decirte con la cara (no quiero no hablar, por si al hablar estropeo la magia o algo así) si oyes lo mismo que yo, si escuchas eso que yo escucho. Y tú, cuando te vuelves para que me ría, o para que no vaya tan deprisa: "tranquila, tranquila", me dices, como el que intenta frenar a un caballo que corre demasiado. Y a ti no te veo volverte, creo que tienes tanto miedo o más que yo pero si las piernas te temblaron los dedos no lo hicieron, así que el miedo no sirvió de nada porque ya ves... le diste en la cara con la primera nota. Y tú... estabas ahí tirando de las cagonas y levantándonos si creías que estábamos viniéndonos abajo. Las demás están más lejos, pero las escucho y es que no puedo evitar morirme de placer porque sé que probablemente estén siendo tan felices como yo. Y eso... eso me supera. Veros tan felices y tan contentas, tan emocionadas y alegres es lo mejor que me podía pasar. Quién me lo iba a decir. Esto... Con vosotras... En ese sitio...

Y si alguno me vuelve a decir que qué pena... Pena es que tu no hayas vivido eso. Eso sí que es pena.

por chaveli silván